
Radiografía de un emprendimiento:
A la mayoría nos sucedió que al iniciar nuestro emprendimiento que ”nuestro único capital” eran las ganas y la decisión de dar marcha a nuestro proyecto y “nuestro único activo” era el conocimiento alcanzado hasta ese momento, bien fuese en la escuela de la vida o en la universidad tal o cual…
Te armas de valor y te lanzas…, entonces casi sin percibirlo libras tu primer batalla... haces comentarios timidos, a veces hasta en tercera persona a tus familiares, amigos y compañeros de colegio buscando aprobación y apostando por un apoyo por lo menos moral y con extrema suerte económico.
Allí el escenario típico es aquel donde la mayoriade tus interlocutores no dimensiona el alcance de tue mprendimiento hay quienes incluso lanzan sus”predicciones maestras” coloreadas de pesimismo y hasta se atreven a darte expertos concejos de amigos para evitar que fracaces, pierdas dinero ó tu tiempo.
Empieza el desfile de concejos de a centavo y las frases de cajón no se hacen esperar:
- yo conocí a alguien que ya lo intento y…..
- porque no buscas un empleo mejor que actual…
- eso nunca se ha visto no debes arriesgarte porque seguro….
- si estuviera en tu caso esto es lo que haría con es…
Aquí llega al escenario la segunda escena empiezan asoplar vientos fuertes y en contra nadie te da apoyo moral y menos económico, eso si todos quieren pinchar, aquí ó allá para que al globo le sea imposible remontarse… la segunda batalla acaba de ser librada.
Como tu ferrea decisión esta en pleno auge haces caso omiso a la tormenta y sigues adelante, tu norte es nítido y tu decisión firme. Haces un rápido inventario del dinero que tienes en tus bolsillos, prestado a un amigo o a algún pariente…. buscas en en tu cuenta bancaria, clasificas tus tus objetos y le asignas un valor de rescate, en un intento por reunir tu capital de inicio.
Buscas un potencial socio inversionista presentando tu proyecto, para luego terminar en los bancos y entidades financieras cotizando por préstamos de capital, tazas de interés, plazos y toda esa jungla financiera, en este momento has llegado a una dolorosa conclusión: “si tienes ó eres alguien te apoyan, te ayudan te prestan, sino eres nadie….simplemente nada” y el mundo sigue girando.
Con la moral bajo la suela de tus zapatos y el rostro enmarcado en angustia, incertidumbre y frustración llegas a consideras la opción de abandonar, alternada de oleadas de decisión y empuje. Y salta la solución mágica, “la idea del millón”…. le pides a tu padre que venda su viejo coche y hasta propones hipotecar la casa, listo: una batalla mas para sumar.

